El primer lugar es Machu Picchu, en Perú.
Es un lugar rocoso que une las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu en la vertiente oriental de la Cordillera Central.
Cuevas de Waitomo, en Nueva Zelanda.
Son cuevas de roca calcárea que tienen como peculiaridad un gusano luminoso en el techo de las cuevas.
Cataratas de Iguazú, en Argentina y Brasil.
Su espectáculo es su salto de mayor caudal, con 80 metros, y también es el más alto. Se recorren las pasarelas que parten desde Puerto Canoas, al que se llega utilizando el servicio de trenes ecológicos. Por este salto pasa la frontera entre ambos países.
Los Pinnacles, en Australia.
Son territorios despoblados, y uno de ellos es el Desierto de Los Pinnacles.
Caño Cristales, en Colombia. Es como un mosaico colorido en el que predomina el rojo, aunque también hay tonos azulados,
amarillos, verdes y negros.
Capadocia, en Turquía.
El viento se ha encargado de darle este aspecto tan bonito a este paisaje.
La Calzada del Gigante, en Irlanda del Norte.
Este paisaje se debe al enfriamiento relativamente rápido de la lava de un cráter.
Glaciar Perito Moreno, El Calafate, en Argentina.
El Perito es un muro de hielo de 5 kilómetros de largo y hasta 60 metros de alto que sigue avanzando algunos centímetros cada año.
Archipiélago de Bazaruto, en Mozambique.
Son dunas que acaban en largas playas solitarias y parajes de verdes arbustos que emergen de la arena junto a pequeñas lagunas.
El Salar de Uyuni, en Bolivia.
Es el mayor desierto del planeta, con unos 10.600 kilómetros cuadrados, y se encuentra a más de 3600 metros sobre el nivel del mar









